Ha estado toda la noche lloviendo y, al menos, la tienda ha aguantado el chaparrón. Así que, entre la lluvia y las ovejas que han pululado por aquí toda la noche, no he dormido mucho. Y sí, las ovejas están todas sueltas por aquí, a su bola, y, de vez en cuando se pegan unas carreritas que parece que es una estampida y que van a pasarte por encima de tu cabeza. A la cuarta o quinta vez te acostumbras y ya no les haces ni caso.
Pues, igual que ha estado toda la noche, ha amanecido. Lloviendo y con niebla. Recojo todo como puedo, intentando que se moje lo menos posible y desayuno un par de barritas y, después de llenar las cantimploras, inició el recorrido.
No me acordaba lo que me molestaban los hombros hasta que me he vuelto a cargar la mochila.
A pesar de la niebla y la lluvia, espero no tener problemas porque la mayor parte del recorrido sigue las marcas del GR 11.
(Seguiremos)
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